Voy a comenzar con un cuestionario rápido:

¿Qué es un sitio web personalizado?


A) UN PRODUCTO o B) UN SERVICIO

Si elegiste la B, ahí está en el dinero.

Hay una gran discrepancia en la industria del diseño y desarrollo de aplicaciones web y entre lo que muchos de los clientes piensan que están comprando y lo que le estamos vendiendo. En muchos casos, estamos vendiendo un servicio, pero nuestros clientes piensan que están comprando un producto.

Lo que que quiero decir es que muchos de nuetros clientes piensan que están comprando un sistema totalmente funcional que no tiene errores, funciona en todos los navegadores, en cada teléfono, en cada tablet, se muestra perfectamente en cada pantalla del proyector, y que nunca tendrá que ser retocado de nuevo después de que se diseña y programa. Piensan que cuando compran esta cosa, es como comprar un auto. Si hay un problema en los primeros dos años o en las primeras 30.000 visitas, lo que sea más largo, pueden echar un vistazo a la garantía de los fabricantes, hacer un reclamo y devolverlo para una corrección, sin cargo por supuesto.

Una gran parte del tiempo, piensan que están comprando un producto debido a la forma en que se les vende a ellos. Este es un concepto que se debe romper, porque no estamos vendiendo un producto ...

Estamos vendiendo un servicio.

Estmos vendiendo experiencia, una relación, la capacidad de tomar la visión del cliente y llevarla a la vida.  Si estamos diseñando y construyendo un sitio web, una aplicación basada en web o una APP, estamos vendiendo nuestro tiempo o su valor, que no es un producto, es un servicio, y casi siempre vuelve al tiempo de una manera u otra. Ningún sitio web diseñado específicamente que se acaba de construir tiene diez mil horas de pruebas de usuario, toneladas de retroalimentación y cambios, y todas las otras cosas que permiten que un producto tenga una garantía.

Ahora si escribimos una palabra incorrectamente en la página de inicio, sí, tendremos que arreglar eso. Pero si hay una página que no se carga correctamente, un sistema se rompió, o algo salió mal y el cliente ya ha firmado, tenemos que cobrar por el tiempo para arreglarlo. Después de todo, estamos vendiendo nuestro tiempo, y los clientes necesitan entender que no están comprando un producto, ellos están comprando nuestro tiempo. Por supuesto, siempre hay excepciones, pero en su mayor parte, es necesario cobrar por el tiempo para arreglar las cosas.

No hay tal cosa como un sitio web sin errores.

Un concepto erróneo común es que los sitios web nuevos están libres de problemas, nunca se desconectan y nunca necesitan una actualización. Hay una idea errónea de que son un producto.

Aquí está el control de la realidad: un sitio web está en flujo continuo, y esta es una expectativa importante para comucarle a cualquier cliente. Habrá errores, su navegador cambiará, el uso de computadoras en la vida cotidiana de las personas cambiará, y lo que usamos hoy para transmitir información será diferente mañana. Cualquiera que le diga lo contrario está tratando de vender algo. Si dejamos que el cliente compre cualquier otro concepto sobre la web, le estamos mintiendo. Necesitamos ser sinceros y honestos sobre lo que es la web, cómo cambia, y cuáles van a ser son sus costos reales.

Un sitio web es como un proyecto de mejoras para el hogar.

Es útil pensar en el diseño web como cualquier otro servicio. Quizás cuando construimos una casa, le dijimos al electricista que queríamos los interruptores de luz en una pared en particular. Pero una vez que nos mudamos  nos dimos cuenta de que ese primer interruptor debe encender las luces superiores, no el ventilador. Ahora tenemos que llamar al electricista de nuevo para cambiar el lugar de los interruptores. ¿Crees que va a regresar y pasar tres horas arreglando eso de forma gratuita? De ninguna manera. Así que si alguien que está vendiendo su tiempo va a cobrar por ese trabajo, ¿no? Esta es en realidad, la analogía exacta que damos a nuestros clientes una gran parte del tiempo.

Los sitios web son como los hogares: van a haber problemas, los clientes van a querer cambiar sus interruptores, y las cosas van a romperse. Cuanto más tiempo tenga uno, más problemas habrá. Necesitamos estar seguros que los clientes saben que va a haber problemas, y cuando hay, serán responsables de pagarle para arreglarlos. Después de todo, están comprando nuestros servicios, no un producto.

 

Fabián Pérez
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