En lugar de reaccionar a varias notificaciones – alertas de correo electrónico, mensajes instantáneos recibidos, mensajes de Twitter y otro software necesario de mi notebook – cuando llegan, considero dedicar algunos bloques de media hora durante el día a las distracciones, y dejo el resto para mi trabajo.

Para ahorrar tiempo, lo primero que hago después de configurar una nueva computadora personal es desactivar las notificaciones de todo: ventanas emergentes, sonidos, iconos animados – todo, para todas las aplicaciones, incluyendo las citas del calendario, los mensajes de correo electrónico y los mensajes instantáneos. Cada vez que estas notificaciones se disparan, desvían mi atención de mi trabajo – y no puedo volver a enfocar mi atención en mi tarea de inmediato.

Mi método no funcionará para la gente cuyos trabajos requieren responder rápido a cada correo o tweet. Aunque para la mayoría de la gente, los mensajes entrantes pueden esperar una o dos horas a ser respondidos. Me tomo descansos de 20 a 30 minutos a lo largo de mi día laboral y los utilizo para responder a los correos electrónicos o mensajes instantáneos. Cuando termino, utilizo el tiempo restante de mi descanso asignado para revisar mis redes sociales.

Aplico aún más vigilancia a las notificaciones de mi teléfono y mi tablet. No necesito que mi teléfono emita un bip con cada mensaje no deseado que recibo durante la noche, así que limito mi teléfono para notificar sólo los mensajes que valen la pena la interrupción.

En mi teléfono o tablet, a las únicas aplicaciones a las que les permito enviarme alertas modales que requieren interacción antes de que yo pueda hacer algo más con el dispositivo – son los mensajes de texto y las citas del calendario; todo lo demás se va a la lista de notificaciones, donde puedo consultarlas cuando lo deseo (o ignorarlas indefinidamente).

Las computadoras deben ayudarte a hacer un mejor uso de tu tiempo. No dejes que la tuya sea la que te dé las órdenes.

 

 

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